C—mo hablarle a una amiga que ha tenido un aborto

Hace unos a–os una amiga me llam—. Ella ten’a cuatro hijos y acababa de descubrir que estaba encinta nuevamente. Su mŽdico le hab’a aconsejado que abortara porque su presi—n sangu’nea estaba demasiado alta y ten’a otros problemas de salud. No sŽ si quer’a un consejo, "permiso" o l‡stima. Pero con m‡s convicci—n que sentido comœn, empecŽ un serm—n sobre la inmoralidad de terminar la vida de una criatura inocente y lo terrible que un aborto tambiŽn era para una madre. Cuando terminŽ mi exposici—n, ella me confes— t’midamente que a–os atr‡s ella ya hab’a tenido un aborto debido a las mismas preocupaciones de salud. ÀQuŽ pod’a decirle en ese momento? Finalmente, me disculpŽ y le di el nombre de un obstetra-ginec—logo que pudiera ayudarla a ella y a su bebŽ a tener un embarazo saludable.

--Carolyn

 

Casi todo el mundo conoce a alguien que ha tenido un aborto. Muchos conocen personalmente a alguien que est‡ sufriendo mucho debido a un aborto. Si una amiga en confianza te cuenta ma–ana que ha tenido un aborto, Àser’as capaz de responder en una manera que la acercara a curar las heridas en su coraz—n y en su alma? Hay maneras de evitar la trampa en que Carolina hab’a ca’do; maneras para que tœ y tu amiga puedan avanzar en la senda de la curaci—n y la esperanza.

 

C—mo ayudar a una amiga que posiblemente est‡ sufriendo en silencio a causa de un aborto

Si ves a una amiga en lucha con tristeza y confusi—n emocional y sospechas que un aborto puede ser la causa, Àsabr’as como ayudarla (sin expresar tu sospecha)? Esta es una sugerencia En un momento oportuno, puedes decir algo as’: "He visto un art’culo interesante (o folleto o p‡gina digital) que me dio una nueva perspectiva sobre el aborto. Nunca me hab’a dado cuenta de las presiones horribles que las mujeres encuentran al hacer esta decisi—n y cu‡nto dolor pueden padecer despuŽs al sentirse solas y juzgadas por los dem‡s. Y cu‡n dif’cil es ser sanada completamente. Pero entiendo que hay programas, a veces llamados Proyecto Raquel, que ayudan a mujeres luchando con problemas emocionales despuŽs de un aborto." Ten informaci—n disponible sobre los programas locales (direcci—n y nœmero de telŽfono) por si tu amiga te pregunta. TambiŽn puedes dejar esta informaci—n donde ella puede encontrarla.

Escucha con el coraz—n

Si esta es la primera vez que tu amiga te ha confesado lo de su aborto, ella podr’a temer que la vas a rechazar o que se lo contar‡s a otras personas. Ella necesita saber que eso no suceder‡. Ella deber‡ encontrar en ti compasi—n, y saber que no vas a juzgarla mal por un aborto en el pasado que no se puede deshacer. Ella necesita saber que vas a guardar el secreto de lo que ella te conf’a. S—lo entonces ella podr‡ sentirse segura de que puede tener confianza en ti, y contarte sus m‡s profundas penas y temores.

RuŽgale a Dios que llene tu coraz—n y el de ella con amor y comprensi—n.

Pregœntale a Dios: ÀQuŽ necesita ella hoy?

  • alguien que la escuche?
  • un hombro para reclinarse?
  • la referencia de un sacerdote o consejero profesional?
  • o hasta una intervenci—n en una crisis?

Empieza escuchando a tu amiga. Escucha sin interrupci—n. No tienes que entender cada detalle en la secuencia de los hechos. Lo que importa es que ella no se sienta sola en su desespero, que ella pueda sentir alivio por la carga terrible que ha estado llevando al compartirla contigo.

Deja que ella te cuente los detalles confusos de su alma atormentada.

Ella te podr’a contar sobre:

  • lo que sucedi— en la cl’nica
  • su rabia y rencor hacia: el novio que la abandon—, los padres que quer’an su bienestar, pero que la presionaron, personal de la cl’nica que le mintieron, Dios que dej— que sucediera, su bebŽ que lleg— en el momento "inoportuno", ella misma por no haber manejado las cosas mejor
  • culpa, remordimiento, depresi—n, pesadillas obsesivas, hasta pensar en el suicidio
  • sus muchas confesiones sin sentir que es perdonada
  • ahog‡ndose en un mar de dolor que ella no entiende
  • sintiendo que nadie la quiere y que no puede ser perdonada por Dios... ni por ella misma.

Asegœrale que la quieres y la apoyas

Aunque quisieras hacer desaparecer su sufrimiento diciŽndole las palabras correctas, su pena, pŽrdida y auto-condenaci—n no pueden ser resueltas en una conversaci—n. Asegœrale que eres su amiga. Dile que "estar‡s presente" durante su jornada hacia la curaci—n y la salud espiritual y emocional.

RecuŽrdale que Dios es su Padre.... un Padre misericordioso. En la par‡bola del hijo pr—digo, Jesœs describi— el deseo de Dios de derramar su amor y gracia sobre un hijo arrepentido, y llevarlo a los brazos de la familia. Si vamos a Dios con nuestro coraz—n, ƒl nos abrir‡ los brazos para recibirnos.

D—nde encontrar ayuda

Pregunta a tu amiga si ella conoce a alguna persona que pueda ayudar a los que luchan despuŽs de un aborto.

Hay consejeros, sacerdotes, di‡conos, grupos de apoyo y retiros que quieren ayudar. Hay lugares seguros donde gente preparada puede ayudarla a sobreponerse a la pena y a la pŽrdida, y devolverle la esperanza. Si es cat—lica, puede ir a confesarse y recibir la absoluci—n del pecado del aborto. OfrŽcele el nombre y telŽfono del proyecto local Raquel u otro ministerio similar. Si no hay nœmero en la parte atr‡s de este folleto, llama a la canciller’a diocesana (puedes obtener el nœmero de la gu’a telef—nica). La p‡gina digital de la Oficina Nacional de la Reconciliaci—n y Curaci—n Post-Aborto --www.marquette.edu/rachel--enumera todas las oficinas del Proyecto Raquel en E.U. La linea gratis de referencia nacional es 800-5WE-CARE.

Curaci—n espiritual

Puedes decirle que algunas mujeres sacan gran provecho de los siguientes:

  • oraci—n diaria, hablando y escuchando a Dios que las ama leyendo la
  • Escritura, especialmente los Salmos y los Evangelios
  • asistiendo a la misa
  • diaria confesi—n regular
  • pidiendo a Mar’a, Madre de todos, que la ayude a conocer a Jesœs personalmente.

Comienza la caminata

An’mala a hacer una llamada al Proyecto Raquel en busca de ayuda. RecuŽrdale la profundidad y la anchura del amor y de la misericordia de Dios.

Asegœrale nuevamente que la quieres. PromŽtele estar con ella. No solamente hoy, pero en el futuro. AgradŽcela porque ha dado este salto de fe y ha hablado contigo. Se necesita valent’a para hacerlo. Ha empezado el camino de su sanaci—n.

TerminŽ la reconciliaci—n postaborto ofrecida por el Proyecto Raquel hace dos meses.

No puedo encontrar palabras para describir cu‡n maravillosa fue esa experiencia. Me ayudaron a deshacerme de toda la negaci—n, el enojo, las mentiras, testarudez, y l‡grimas que estaban en m’ coraz—n·. Por estas atenciones las murallas se derrumbaron y en su lugar llegaron la compasi—n, el perd—n, la gracia, la fe y el amor.

La Iglesia sabe cu‡ntos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisi—n, (de buscar un aborto) y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisi—n dolorosa e incluso dram‡tica. Probablemente la herida aœn no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejŽis vencer por el des‡nimo y no abandonŽis la esperanza... abr’os con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perd—n y su paz en el sacramento de la Reconciliaci—n. Os darŽis cuenta de que nada est‡ perdido y podrŽis pedir perd—n tambiŽn a vuestro hijo que ahora vive en el Se–or.

Papa Juan Pablo II,
El Evangelio de la Vida, ¤ 99

 
 

By Ellen Curro, M.Ed., PA-C. and staff of the NCCB Secretariat for Pro-Life Activities.

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