Hay esperanza después de un aborto

Es normal que una mujer se sienta angustiada por la pérdida de un embarazo, incluyendo la de un bebé mediante el aborto. Puede dejar un vacío en el corazón, un vacío tan grande que algunas veces nada puede llenarlo.

Algunas mujeres - ya sea solas o con ayuda profesional - pueden sobreponerse a ese dolor y encontrar algo de paz después de un aborto.

Pero otras mujeres continúan aisladas y solas en su tristeza, pesar, enojo y autorecriminación.

Por más de 15 años, mujeres y hombres han acudido al Proyecto Raquel, el ministerio postaborto de la Iglesia católica, para ayudar a curar sus heridas emocionales y espirituales. Los sacerdotes y consejeros en la red del Proyecto Raquel comprenden la angustia y la pérdida que vienen después de un aborto. Ellos han sacado de la desesperación a miles de mujeres y hombres angustiados y los han llevado a la esperanza y a la paz.

El Proyecto Raquel ha preparado a sacerdotes y a consejeros profesionales que pueden ayudarte a la curación espiritual y emocional, sin importarle cuál es tu religión.

Si estás sufriendo a causa de un aborto, te invitamos a empezar esta jornada. Llama a tu Proyecto Raquel local o a otro ministerio similar. Si el número no está en la guía telefónica, llama a la cancillería de la diócesis (regularmente listada bajo "Catholic Diocese of _______" o llama al directorio adicional). La página digital de la Oficina Nacional para Reconciliación y Sanación Post-Aborto -www.marquette.edu/rachel- tiene una lista de todas las oficinas del Proyecto Raquel en los Estados Unidos. La línea gratis de referencia nacional es 800-5WE-CARE.

La secuela del aborto

Después del aborto

¿Qué es el Proyecto Raquel?

En sus propias palabras

Programa del Jubileo

"Para sanar a los corazones heridos ... consolar a los que lloran"

Cómo hablarle a una amiga que ha tenido un aborto

Oraciones

 

Reflexión especial para mujeres que han recurrido al aborto.

La Iglesia sabe cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad.

Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor.

Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida humana.

Papa Juan Pablo II
El Evangelio de la Vida, 99 (1995)

 

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